sábado, 1 de julio de 2017

Mañana

De repente se ven los hilos.  Un entramado complejo, harto enmarañado, del orden de lo no sabido.  Y el enredo.  Tan rebuscado, tan desatinado, obstinado, mentiroso, iluso y verdadero.
Me encuentro un tanto des-velada, en el sentido en el que se han caído los velos.  Por demás des-amorada. 
Necesito armar ficción de nuevo.  Urgente.
Se puede escribir una novela así?  Tan patética?  Con el ánimo tan agitado? Tan agrietado?


Sería un cuento de terror.  Los hilos negros sobre un fondo blanco.

De todos modos, lo intentaría. Esto se parece mucho a la muerte, esa imagen fugaz que no termina nunca.  No esta tan mal igual, podría ser peor.  Hay como en el caso del cuento de Blancanieves, un atisbo, una señal.  Todavía no puedo pesquisar de qué. Pero hay las ganas!

No es tan trágico finalmente. Es esa muerte que impulsa a la vida. Esa pava sensación que tenemos a veces de sentirla muy pronta y querer aprovechar el día.  Y entonces proyectamos para aletargarla, amamos para despistarla, soñamos para hacerle creer que estamos despiertos.  Armamos ficción.


Mañana tal vez.





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