De repente
se ven los hilos. Un entramado complejo,
harto enmarañado, del orden de lo no sabido.
Y el enredo. Tan rebuscado, tan
desatinado, obstinado, mentiroso, iluso y verdadero.
Me
encuentro un tanto des-velada, en el sentido en el que se han caído los
velos. Por demás des-amorada.
Necesito armar ficción de nuevo. Urgente.
Se puede
escribir una novela así? Tan
patética? Con el ánimo tan agitado? Tan
agrietado?
Sería un
cuento de terror. Los hilos negros sobre
un fondo blanco.
De todos modos, lo intentaría. Esto se parece mucho a la muerte, esa imagen fugaz que no termina nunca. No esta tan mal igual, podría ser peor. Hay como en el caso del cuento de Blancanieves, un atisbo, una señal. Todavía no puedo pesquisar de qué. Pero hay las ganas!
No es tan trágico finalmente. Es esa muerte que impulsa a la vida. Esa pava sensación que tenemos a veces de sentirla muy pronta y querer aprovechar el día. Y entonces proyectamos para aletargarla, amamos para despistarla, soñamos para hacerle creer que estamos despiertos. Armamos ficción.
Mañana tal vez.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario